Madre mía, gracias
Madre mía, gracias Madre mía, gracias, gracias por darme la vida, por ser guía en el camino cuando pierdo mi destino. Tus manos siempre han sido mi cobijo, mi lugar seguro en este mundo tan frío. En mí siempre estás presente, aunque no llame tan seguido; de mi corazón nunca te has ido. Perdón si algún día has sentido que te tengo en el olvido. Gracias por ser mi fuerza en los momentos de tristeza; gracias por cada abrazo, por ser la voz que calma mis tormentas. Te amo hasta el cielo, y a Dios agradezco por cruzarnos en esta tierra. Eres la perla de mi existencia, el diamante más pulido; me alegra, mamá, de ti haber nacido. Hoy celebramos tu vida; a Dios doy gracias por ella. En mis oraciones le pido salud y larga vida para la madre más bella.